EL IMPERIO DEL MAL

Se hace bastante habitual que en situaciones de confrontación electoral -entre bloques de una misma matriz ideológica y apenas diferenciados políticamente- se simplifique la realidad apelando a la idea de que en la práctica demócratas y republicanos son tan “diferentes” como la Nueva Mayoría y Chile Vamos. Y la verdad es que es así de cierto, pero si bien Clinton no es la encarnación del Socialismo, Trump sí constituye una tragedia política para millones de pobres, sean estos blancos, negros, latinos e inmigrantes en general.

No hay proyecto político inofensivo para los pobres. Unos pueden ser más malos que otros, más serviles al poder económico, más indolente a los sufrimientos de los marginados, pero en la mesa de los pobres la diferencia es algo que definitivamente se nota. Entre lo malo y lo peor, la diferencia se nota.

Tema aparte es el lascivo tratamiento de la prensa frente a un fenómeno político populista, neofascista, misógeno, rascista y homofóbico. Una criatura política tan norteamericana como Mac Donald que de haber nacido en Chile, Perú o Argentina habría sido entretención de CNN por lo rasca de su discurso y la tragedia que supone que sean los votos de la gente las que le permitan ascender políticamente sin haber servido nunca a nadie. Pero se trata de EEUU, allá no hay populismo.

Malos tiempos al otro lado del río.

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