Al fascismo dale duro Maduro!

 

Las noticias de este 30 de marzo se han visto marcadas por la disolución del Parlamento Venezolano a manos del Tribunal Supremo de Justicia de dicho país. Esta resolución, por parte de uno de los poderes del Estado Venezolano, viene a responder a la lucha de posiciones que se dan en el país Bolivariano, donde la mayoría el Poder Legislativo se ha puesto de lado de los intereses imperialistas y de las grandes fortunas locales. Estas fuerzas no se han resignado a perder el poder político ante un proyecto que, a pesar de sus falencias, apunta a la construcción de una sociedad nueva que han denominado: Socialismo del Siglo XXI.

La disolución de la Asamblea Nacional venezolana no se da de un día para otro, como los defensores del sistema lo proponen, sino que se viene arrastrando hace varios meses atrás, desde cuando dicha instancia ha decidido pasar a llevar la institucionalidad bolivariana desacatando varias resoluciones del poder judicial. La oposición de derecha venezolana ha utilizado su mayoría en la Asamblea para agudizar la crisis institucional que vive el país dirigida desde Washington, cometiendo acciones fuera de la legalidad venezolana, congelando las iniciativas legislativas negando al país cualquier posibilidad de avance. La Asamblea ha dejado de lado el mandato popular de legislar para el bien común, condenando así a millones de venezolanos y venezolanas a la violencia política, y también a la escases de alimento.

Era de esperar que los defensores del sistema capitalista salieran a acusar golpes de estados y autoritarismos, analizando la realidad venezolana desde sus cómodos sillones y bajo los paradigmas de la falsa democracia liberal. La realidad de un país, no se pueden analizar desde conceptos abstractos y absolutistas, ya que esta depende de las relaciones de fuerza y los escenarios de la disputa entre las clases antagónicas. Por tanto, en estas circunstancias también se expresan las diferencias entre quienes están de la mano de las democracias liberales de las minorías, y quienes están de mano de la democracia de derechos populares. Los que hoy acusan de golpismo a la exigencia del Poder Judicial Venezolano por exigir se cumplan sus resoluciones, son los mismos que salieron a aplaudir la destitución de Dilma por parte del Parlamento en Brasil, quienes aplaudieron o guardaron silencios con la destitución de Lugo por parte de la Corte Suprema en Paraguay, y quienes alabaron la destitución de Zelaya por Parte de la Corte Suprema en Honduras.

Nosotros, como Partido Igualdad, nos ponemos del lado del Poder Popular, de la profundización del proceso revolucionario en Venezuela, del lado de una América Latina unida sin injerencias del imperialismo yanqui. Por eso hay que frenar los intentos golpistas de la derecha venezolana que intenta usar el parlamento como trinchera de su acción sediciosa.

 

Partido Igualdad

#QueLosPueblosManden

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